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 Historia

El Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos, S.N.C. (Banobras) nace el 20 de febrero de 1933 en un contexto de graves problemas financieros derivados de las secuelas de la Revolución, la caída de las exportaciones mineras y petroleras presentadas a partir de 1925, así como de los efectos negativos a escala mundial de la Gran Depresión de 1929 en los Estados Unidos. Asimismo, el país presentaba un alarmante rezago en el ámbito social, el cual se evidenciaba por la falta de servicios públicos básicos, tanto en zonas urbanas como rurales.

En este escenario, desde la década de los veintes, los distintos gobiernos realizaron esfuerzos importantes por consolidar las bases institucionales sobre las cuales se pudiera impulsar el desarrollo del país. Para ello, los diferentes gobiernos buscaban crear mecanismos que permitieran satisfacer las necesidades financieras que no eran atendidas por la banca privada. Surgía así la necesidad de crear instituciones financieras con orientación social.

En este contexto se inauguró el Banco, bajo el gobierno del General Abelardo L. Rodríguez y siendo Secretario de Hacienda el Ing. Alberto J. Pani, con el nombre de Banco Nacional Hipotecario Urbano y de Obras Públicas. La creación del Banco era parte del proyecto para impulsar el desarrollo de la Banca de Fomento.

En un principio, las funciones del Banco comprendían todas las operaciones de crédito inmobiliario para construcciones urbanas, instalaciones industriales y obras de servicio público. Sin embargo, con el paso del tiempo, el Banco se ha ido transformando.

En sus primeras dos décadas de funcionamiento, el Banco se dedicó a apoyar el desarrollo de las comunicaciones; promovió la industrialización y fomentó el crecimiento de ciudades. A mediados de los años cuarenta, absorbió al Banco para el Fomento de la Habitación y constituyó el Fondo para el Fomento de la Habitación Popular (1946). Lo anterior, con el propósito de centrar sus esfuerzos en dos objetivos: fomentar la vivienda popular y otorgar créditos dirigidos a abastecimiento de aguas potables, construcción de drenajes, saneamiento y evacuación de aguas negras, construcción de mercados, así como financiamiento de caminos y construcción de escuelas rurales.

Durante el periodo conocido como desarrollo estabilizador (1954-1976), la Institución cambió su nombre a Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos. En esta época, el Banco participó en la construcción de infraestructura básica, urbana y vivienda popular; financió obras de gran impacto social como el Ferrocarril de Chihuahua al Pacífico y la Autopista México-Puebla, e inició actividades como agente financiero para captar recursos externos.

Posteriormente, justo cuando la Institución celebraba su quincuagésimo aniversario, el país atravesaba por una grave fase de incertidumbre económica y financiera. El sobre-endeudamiento externo, aunado a las constantes devaluaciones y los elevados niveles de inflación, limitaron el desarrollo del país, y la inversión en infraestructura pasó a un segundo plano. En este escenario, la Institución se adecuó a la realidad nacional para seguir cumpliendo con su mandato.

En la década de los noventas, se da apoyo a los acreditados mediante la reestructuración de sus carteras con Banobras, banca comercial y proveedores, para enfrentar los problemas de liquidez derivados de la crisis económica.

Es a partir del 2001 que el Banco inicia una nueva etapa de cambios para adecuarse a  la nueva realidad. Actualmente, Banobras busca aumentar el número de municipios con acceso a crédito y programas de asistencia técnica; ampliar y profundizar el mercado de deuda subnacional, con esquemas de garantías; e Impulsar el mercado de financiamiento a proyectos.

Actualización más reciente: 21/02/2013 06:37 a.m.